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martes, 26 de febrero de 2013

Grey Grass.~


Sabia tanto y a la vez tan poco. Tantísimo. Caminabas como de puntillas, como en un sueño. Volabas con el miedo que se tiene para no despertar a nadie, pero estabas tan llena de cosas. Cosas pequeñas, de canciones, de notas. Tan llena saltos, tan llena de flores y cintas, de libros y de revistas. Te vaciabas de dibujos, de sangrabas melodías que nunca acababan. Yo solo te miraba desde un rinconcito de tu mano, desde abajo, quizás, esperando el momento oportuno. Tantas noches y tantos días por llenar, tantas historias por escribir, y aún somos tan pequeñas. Crecías poco a poco, pero demasiado rápido. Cuando nos quisimos dar cuenta flotábamos en un millón de historias, de recuerdos. Y no me estaba dando cuenta de que al mismo ritmo crecía yo también. Te recuerdo como el agua de una fuente, como la hierba en primavera. Sabía tanto y a la vez tan poco. Me quedaba tanto por soñar.




domingo, 4 de noviembre de 2012

Count your fingers





Se derretía. Se deshacía. La red que le sujetaba a su pequeña existencia se desvanecía poco a poco, al mismo ritmo que moría cada noche de camino a casa, cada nota tejida en tantos bares, tantas noches y cada noche. No quedaba ni un minuto, ni una sola esquina, ni una sola estrella. Ni siquiera quedaba comida en la nevera. Por el día sonreía porque estaba sola y le susurraba a su guitarra cada compás de su vida entre humo y pinceladas, pero con detalle, con la emoción de quien vuelve del cine. Una película absurda y sin director. Por la noche, sus botas marcaban el paso y la música…la música no marcaba nada, simplemente fluía bajando por su espalda como una gota fría de sudor. Los problemas se solucionaban y el dinero caía cada vez que ella volaba a un frío escenario cada viernes. Todo aquello no era mucho, en absoluto; simplemente suficiente. Sus alas se atrofiaban y la jaula se le quedaba pequeña. Contaba los segundos que le quedaban hasta llegar hasta las estrellas, donde solo se oía su voz y su guitarra, y un silbido, como un hilo, que le marcaba el camino de vuelta a casa.






miércoles, 26 de septiembre de 2012

Y si sueño con escapar?




Al son del tic-tac, tic-tac, contemplaba el reloj y sentía como se derretían mis pupilas en él. Subida a aquellas malditas agujas viajaba en los segundo de cada lunes, martes miércoles, jueves…como de costumbre soñaba con volar hacia la ventana y escaparme entre las nubes, lejos de Rosa y sus malditas raíces cuadradas. Jorge se ríe a mi lado porque no deja de decir tonterías. No se porque piensa que si él mismo se ríe, los demás nos reiremos también. Hoy está nublado y es mi tiempo favorito. En 8 pequeños minutos aproximadamente saldrá el sol de detrás de la nube, pero solo un rato minúsculo. En 20 minutos largos, podré dejar de mirar el maldito encerado colgado tan sosamente de la pared; podré saltar hacia la libertad como un cervatillo, como le gustaba a mamá, y jugar. Ese paraíso…debería escribir un libro: con sus aviones de caramelo y las pelotas con sabor a chicle, donde sonríes y olvidas. Desde que perdí la cuenta de los días desde que no está mamá, no ha habido ningún día de lluvia; los echaba de menos. A lo mejor si corro mas, si río mas, llego hasta donde no oigo cada llanto y cada grito, ni el dolor; donde mamá baila todavía conmigo, donde vuelo y no me caigo. Donde hay unos brazos para mi cuando me caigo. Sí, si llego. Si suena la maldita campana y me largo sin tener que usar la máquina del tiempo. Aún puedo esconderme detrás, sin que nadie me vea, y poco a poco hacerme invisible…



-           ¡Clara! No estás prestando atención a la clase.

-          Si, señorita.





                                     


domingo, 23 de septiembre de 2012

La Bella Venezzia.



















Venezzia es bella. Es una ciudad de contrastes. Si lo piensas, Venecia no es mas que unas islitas arejuntadas en el Mediterráneo. Venecia son su góndolas, sus "Vaporettos", son sus olores y sus canales; son sus azoteas y es la música que vuela por sus calles. Venecia son las risas y las máscaras. Es la gente. Venecia está escrita en sus paredes, en sus muros y en su cielo. Venecia te abraza con su aire bochornoso en verano y te acaricia con su crudo frío en invierno. En venecia el viento te acompaña y te revuleve el pelo. Venecia tiene colores y luces. Y no olvidemos agua. Puentes por todas partes que te dan la sensación de estar continuamente nadando en universo al que no perteneces. Vuelas en una concentración de monumentos, santuarios, tiendas que la memoria no recuerda; restaurantes, garitos, mercados, helados, pasta. respiras su aire, remas en sus calles. Te bañas en cada puerta y en cada esquina vacía y llena de historia, en cada nota de color que pinta la ciudad. Porque la ciudad vive, y no se hunde si no que se levanta con cada paso, y sientes como fluye cada gota de magia. Así, cuando te marchas sientes la comodidad de la vuelta al hogar, pero te llevas el recuerdo de las burbujas de su spritz y el aire mágico de cada sonrisa bañada en una pequeña laguna en el Véneto.


lunes, 2 de julio de 2012

Melody is in love and the Sky


Me senté en frente suyo, en la alfombra, y simplemente esperé. Dejaba que las notas se deslizaran sobre la guitarra para luego atraparlas de nuevo en un golpe seco. Era bonito. Era bello. Comenzaba a construir una melodía alegre, como folk muy armónico o rock muy suave. Era precioso. Parecía como si la melodía prometiera cosas que la letra no podía cumplir, pues no podía mentir. Se elevaba hasta lo más alto y luego caía hasta estar a centímetros del suelo. Las palabras se me antojaban llorosas y de repente me di cuenta que era la primera vez que le oía cantar. Su voz era como ronca, pero esponjosa como el algodón. Hablaba de la tristeza, de la rutina, del tiempo. Y me di cuenta entonces de lo que significaba aquello: su cuarto lleno de posters, su guitarra él y yo. Y él, gritándome en susurros musicales lo que le ocurría por dentro, lo que se cocía en su interior, de un Mario que no conocía y que llevaba tiempo deseando descubrir. Y yo, como una tonta sonriendo porque la melodía tenía pinceladas chisposas. Cuando se desvaneció la música, me sentí vacía y aliviada; echaba de menos esa parte de él, como al sol por la noche, pero el descubrimiento valía la pena. Me miraba desde la cama y sentí como su mirada fluía a través de mis pensamientos. Me levanté para besarle y pude sentir como sonreíamos los dos en una afirmación silenciosa, un si camuflado, a nosotros, a ambos.

martes, 26 de junio de 2012

Lady Madrid's Air Impressions



Cada día paseo mi perro por mi barrio unas tres veces, haciendo mas o menos el mismo recorrido siempre, y últimamente el calor que embota la mente y me atrapa en casa para salir cada vez mas tarde por la noche por motivos técnicos, también me descubre un mundillo mas oscuro de lo habitual en mi paseo nocturno. Esta esta mujer, yo la llamo “La Lady”, bastante esculpida, siempre en faldas y blusas; labios insultados en botox y en pintalabios carmines variopintos y pelo corto a tazón, teñido en dorados caramelo. Espera; siempre parece como que espera y lee, siempre lee y se fuma un cigarro o toma una copa. Tiene una caniche pequeña y miedosa. Absolutamente negra, y, antinaturalmente, mi pequeño Jackie ha dejado de acosarla, con el dolor de mi corazón y la indiferencia de ambos. Descansa a sus pies de su ama sospechosamente tranquila; bajo la mesa o despatarrada a su lado, en una terraza distinta cada día. Últimamente no falta en mi momento-paseo, como algo que se repite en un sueño. Con su cigarro a medio consumir, su mirada de Lady bajo las enormes gafas de sol y su sonrisa de largos años. Viaja de una terraza a otra cada noche, a veces aparece también a mediodía y cuando se encuentran nuestros perros, me sonríe y vuelve a subir las gafas y aparta la mirada. Me divierte soñar con sus pasados novios, incluso maridos, sus apasionados viajes; sus casas en la montaña, en la playa, y quizás, un antiguo amante francés que le dejó toda su fortuna al morir en un accidente de avión, como voto de amor mientras ella decidía vivir libre y conocer mundo. Luego sentaría la cabeza. Quizás un retoño o dos. Mejor una niña. Y envejecería feliz, hasta quedarse sola: un cruel cáncer para su hombre y un apuesto novio de Texas para su princesa. Y se compraría una pequeña caniche para vivir sus aventuras de terraza en terraza del barrio Salamanca. Ella ni siquiera me conoce. Mejor dicho, ni si quiera me recuerda, ni se fija en mi cada vez que paso por su lado mientras se pregunta sobre la vida y el futuro, mientras sonríe al ver que hay parte del vida que siempre se repite y se recuerda, al son de la música soñada.









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lunes, 18 de junio de 2012

conquer the world


Viajas, recorres mundo. He recorrido cinco continentes y más. Ves cosas; saboreas, hueles, sientes. He vivido. Y te encuentras solo, perdido en la inmensidad de la existencia mundana. Y echas de menos. Y amas de lejos. Y creces. Y vuelves, para besar a la pequeña en la mejilla y a la mayor en la frente. Regreso al lecho de mi reina, de noche. Y amo una hora más por cada segundo que pasé lejos. Y mereció la pena.




miércoles, 13 de junio de 2012

She.-


Sí, aquella noche, entre el humo y las copas de más ni siquiera distinguía si el estampado del vestido eran lunares o corazones. La bella, la inalcanzable. Pelo largo, vestido corto.


-        Estás muy guapa esta noche.
-        ¿De verdad?
-        Si, pero no es nada nuevo, siempre lo estás. – Beso. Tierno. Lento. Fugaz.

Cada sábado, mismo lugar, misma hora. Ni siquiera se como se llama pero sus labios rojos palpitan incluso a esta distancia.


Me acerco al sofá, bailoteo y:
-        Aquí lo tienes.
-        Gracias – me besa en la mejilla. Bebe, y deja un poco de carmín en el vaso.
-        ¿Me concedes esta? – Sonríe.

Tanto tiempo y ni siquiera reúno fuerzas. Esta noche esta particularmente brillante. Su pelo se mueve mientras baila. Y sonríe. Perfecta.


Una mano en la cintura y otra en la mano, fuerte. Sonríe, porque no se bailar. Y me apoya la cabeza en el hombro.


Sueño, sigo soñando, seguiré. ¿Por qué? Porque en mi realidad no puedo, o quizás porque no creo, es casi imposible. La bella, la inalcanzable. Ella. Yo. Ella.













domingo, 3 de junio de 2012

Anne~


Anne. Los colores de su camiseta chirrian como psicodelia. Anne. Salta y vuela. Canta. Anne. Se ríe. Se ríe de ti. Sale corriendo. Anne. Viaja a la velocidad del sonido, como una canción. Anne. Anne crece, y vuela. Tiñe sus labios de rosa. Anne canta. Se viste y sale a bailar. Se ríe. Ríe. Anne vive. Anne sueña. Anne llora. Sonríe. Y en silencio, se lanza hacia el universo. Anne se difumina, como una canción, y se marcha. Anne.







summer grows, seasons come, no time stops



La vida, la vie. Aquel verano, aquel verano fue auténtico. Mitch encontró un trabajo en una tienda pequeña en la calle Mayor a jornada parcial y nos invitaba casi todas las noches. Lucas volvió de Canadá y nos alimentó toda la estación con anécdotas, y más anécdotas. Inauguramos la tradición de subir a la Colina cada mes de  Agosto y pasar allí el atardecer. Nos bañamos en el río hasta septiembre y presenté a María a Juan sin saber que sería su futuro marido. El grupo dio su primer concierto en el Orly porque había que ganar algo de dinero y la frutería de la madre de Jenn se recuperó después del incendio. Llegamos a pasar 4 horas y media jugando al Pro y 6 mirando las estrellas y sus lágrimas en San Lorenzo. Mat consiguió la beca para estudiar en Madrid y yo aprender a tocar la guitarra. Colgué la hamaca entre los árboles del jardín de atrás y me pasaba las tardes en ella. La abuela dejó de fumar y me enseñó a cocinar, y sin darme cuenta, acabé tomando el sol con Jenn en la hierba de su jardín. Los ensayos se convirtieron en discusiones y las discusiones en música. Pitia se compró un perro que llevábamos a las excursiones al río y comí el mejor melón con jamón que comería en mucho tiempo. Simplemente, fue como uno de esos momentos en los que el tiempo se mueve a cámara lenta, ves todo pasar en tonos tibios, como lomografía. Este se nos alargó un poco, pero terminó acabando, como todos. Cuando octubre me hizo guardar los pantalones de verano, me había hecho un poquito más viejo.





jueves, 24 de mayo de 2012

For Emily, whenever I re-find her


 Querida Emily,

De nuevo florecen los almendros, mas pronto que nunca, un año mas. Quiero pensar que te pasa igual que a mi y que recuerdas las tardes en el río y la lluvia en las hojas, pero no sé que fue de ti cuando te marchaste de casa y no te lo desearía nunca. Espero que me creas y sé que no lo harás: he sufrido desde el mismo momento que te di la espalda hasta hoy, los segundos y los días, y las horas…largas horas que han pasado como puñales sin ti a mi lado. ¿Por qué? Orgullo quizás, egoísmo, soñando el día en el que llames a mi puerta entre lágrimas y que todo lo pasado vuelva sin rencores; imaginando cartas de perdón y tus besos. Pero, ¿por qué? Frías noches y estaciones solitarias. He escrito esta carta mil y una veces intentando que pareciera una inocente invitación o insinuación de que necesito tus brazos y tus ojos cada día, sin decirte nunca directamente lo que siento, escondiendo la cola ante mis propios sentimientos, ni siquiera se para que o a quien, si eres tú, mi Emily.Si hay algo que he aprendido durante este tiempo es que el amor no nos hace débiles, sino que es la mayor fuerza concebida dentro del hombre. Y si no, mírame: lo único que me ha mantenido con vida todos estos años no ha sido más que la esperanza de volver a verte cruzar mi puerta con tus rizos al viento. Y yo, viejo orgulloso, esperaba que fueras tu la que viniera a mi parcela a construir nuestra casita en la pradera sin ver que fui yo el culpable de todo y que solo seré feliz contigo cuando se capaz de salir de mí para entregarme a ti.Sé que todo lo que te arrebaté nunca volverá, no puedo devolverte años de amor o infelicidad, nunca lo sabremos; todo lo que te puedo ofrecer es poco mas que un perdón sincero, unos vaqueros viejos y el amor, el amor eterno con el que vamos a recorrer el América en mi Mustang, y que ha estado y estará siempre. A estas alturas no me veo en posición de pedir nada, pues, ¿qué no me diste?; solo una oportunidad de volver a vernos y decirte todo esto a los ojos, y si quieres, todo lo que te he guardado todo este tiempo. Y mi Mustang. Con todo mi corazón.

Te quiere,

Billy 








lunes, 21 de mayo de 2012

Flapping Love


 -        Eleanor, baja ahora mismo y cálzate ¡ya!

-        Papá, papá, papá…

-        ¡Ele! Si no nos vamos ya no nos vamos ¿entiendes?

-        Papá, papi, es quee…no encuentro las botas.


Y aparece desde lo alto de la escalera, brillando en gabardina amarilla y gorrito. Cualquiera diría que se me sigue cayendo la baba después de 8 años, unas cuantas botas perdidas y otras tantas noches en vela. Llantos y sonrisas, peleas por un nombre y regalos de Navidad y muchas, muchísimas risas después. Pequeñas risas de puntillas.





sábado, 12 de mayo de 2012

(smell)....family


La vieja mesa de madera bulle bajo el mantel. La habitación. Gente. Luz. Gritos. Todo se arremolina en torno, como en un ritual antiguo. Nada que hacer, órdenes de proa de la mesa. Una tensión fugaz se puede cortar en el aire, o quizás son los cristales de la lámpara que trajimos de Hermosilla 36 que tintinean con el paso de manos y cabezas; o el sonido de las sillas acercándose a la mesa. La conversación estalla como pompas de jabón atropelladas, con un sonido húmedo, que va dejando siempre con la palabra en la boca. Sonrisas, risas, carcajadas, murmullos, bromas, collejas, chistes. Todo atraviesa en el viejo comedor chispeando al pasar. Juguetes, palabras, comida o incluso un niño de un regazo. Las palabras fluyen como una melodía folk, como a saltos, y se va apagando hasta convertirse en una nana. Mientras, la habitación se oscurece en un brillo artificial y los las últimas migas dan paso a los cafés y estos, a los susurros, los chistes malos y las carcajadas estrepitosas a coro. Y luego, como queriendo retrasar la despedida, empiezan a desfilar uno tras otro, dulces y helados. Quizá una buena tarrina o el sonido que hace al abrirse el papel de la pastelería, que suena como la gula del amor familiar. Y finalmente, una pincelada en el aire que flota como en un recuerdo es todo lo que queda del momento, o las huellas chocolateadas de un niño en el mantel.