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domingo, 14 de octubre de 2012

Home.




¿Que como es él? El chico de mis sueños…cuando duermo, suele aparecer con unos rizos rubios impresionantes y gigantescos ojos azules. Me toca el piano por las noches. Hace snowboard y le dan el papel protagonista en las obras de teatro. Suelo esperarle con un vestido blanco y con flores en el pelo en lo alto de una colina. Aún, cuando sueño con él, sigo esperando a que aparezca sobre un caballo blanco. Entonces, cuando me despierto, descubro que mi hombre se disfraza de caramelo de café por el día y me sopla en el cuello cuando estoy medio dormida. Me gusta que me mire con su ojillos que saben a chocolate y a menta y que me de las buenas noches. Me gusta olerle cuando no me mira y reirme después para que me mire. Él no es el chico de mis sueños. Él es mejor.



miércoles, 3 de octubre de 2012

Pour a little salt, we were never here.~



-          Yellow. Yellow, cielo, despierta. Vamos pequeña dormilona.



Abro los ojos y ahí estás. Sonrío. ¿Adivina que he soñado hoy? Jugábamos juntos en el río otra vez y luego un paseo en alfombra mágica. Las tortitas huelen genial, como siempre que tu las haces y siempre que me pones a Bon Iver por la mañana. Adoro escuchar a Bon por la mañana. Sandie se sube en la cama, y nos reímos. Querría encerrarme con una risa de esas tuyas hasta el infinito. Te doy un beso y sonrío, porque puedo sentir como me acaricia cada poro de tu piel y con cada una de tus greñas mañaneras se me escapa una risa de felicidad fresquita; oígo tu respiración y como me abraza alrededor de nuestra cama. Quizás nos perdamos entre las sábanas un rato mas, o quédate a pasar el invierno, a que nos acaricien los rayos de solo de los domingos y las gotas de lluvia de los jueves. A lo mejor me apetece susurrarte un “Te quiero” al oído, uno que suene como un contrabajo en una melodía de jazz o como un timbal rotundo en una orquesta. Me apetece darte la mano y no soltártela nunca, eso es lo que me apetece; ni tostadas ni leches. Piérdete, piérdete en mi pelo, donde solo pueda olerte el cuello y decirte al muy alto y muy bajito todo lo que pude hacer y no hice, todas las cosas que quedan por delante y que te vas a perder; allí te lo explico todo en silencio y con mis dedos de colores, donde te abro en canal mi corazón, pero a besos. Siéntate y escucha, lenta y sonrientemente el LP que me compre el viernes. Y fúndete en mi pecho mientras te cuento historias princesas, príncipes y niñas. Y desapareces, justo cuando mas te necesito, te marchas. Ni siquiera dices nada, solo me dejas sola y no veo nada porque apagaste la luz antes de salir.



Y me despierto. Lo sé porque he abierto los ojos y porque entra el frío por la ventana. Lo sé porque me levanto a cerrarla y no hay tortitas, ni LPs; ni respiraciones, ni el jazz tropical de tu voz. Solo los rayos de sol domingueros me dan los buenos días. Mi Skinny Love. Lo se porque lloro y tengo frío, y porque sola en este universo que llamo mi habitación, tengo la sensación de que no volverás mañana, ni pasado, ni al otro; solo estaremos Sandie y yo desayunando juntas al son de la gramola.
 







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domingo, 24 de junio de 2012

Dime ven, pero dimelo


Cuéntame un chiste, hazme cosquillas o tírate al suelo, pero hazme reír. Quedemos para ir al cine, a dar una vuelta o a tomar algo. Vayamos al Retiro o a un museo. Mírame a los ojos y gástame una broma. Invítame. Invítame a tu casa a ver una peli. Déjame un disco o dos, préstame tu chaqueta cuando hace frío. Hazme una tarta en mi cumpleaños y felicítame el primero. Regálame una flor y dame un beso. ¿Compartimos un helado? Mírame otra vez y prométeme el cielo. Llámame y quítame la respiración. Dame la mano y hazme creer que algún día estaremos juntos. Susúrrame al oído cosas que no me vas a prometer. Quédate con ella y déjame sola. Rómpeme el corazón y haz como si no hubiera pasado nada. Vete por la mañana cuando aún no haya salido el sol.





miércoles, 6 de junio de 2012

mis pequeñas palabras.


-        ¿Y si te amo, si te quiero todos los días de mi vida?

-        No.

-        Eres una preciosidad, te puedo llevar a donde quieras, podemos soñar, puedo ser lo que quieras.

-        No.

-        Te regalo una vida, te regalo muchas cosas.

-        No.

-        ¿Y si te canto?
-        No.

-        ¿Y si te escribo?
-        No.

-        ¿Y si te adoro?
-        No.

-        ¿Y si te extraño cuando no estés?

-        No.

-        Me gusta como eres, me gustas, bailemos un rato.

-        No.

-        ¿Y si te elevo?
-        No.

-        ¿Y si te amo?
-        No.

-        ¿Y si te toco algo?

-        No.

-        ¿Y si te compro?
-        No.

-        ¿Y si…

-        No.

-        Pero si no he dicho nada…

-        Ya, pero no.

-        Pero, si te quiero…

-        Ya, pero… yo a ti no.





sábado, 2 de junio de 2012

if you find yourself caught in love.


 Hacemos un trato. Tú y yo. Yo te llamo mio y tú a mí, mi. Tú me llamas a las tantas de la noche para hablar durante horas sobre cosas inútiles. Yo, te miro constantemente, pero no te puedes dar cuenta. Tú me dices que te gusta mi forma de vestir para que me ría, me ponga roja y sonría el resto del día. Yo te enseño las fotos que hago, porque no se las enseño a nadie más. Desafinamos mutuamente durante horas, pero luego tú haces cameos una y otra vez en mis sueños. Tú te ríes de las cosas absurdas que digo por la calle y yo de tus cursiladas y de tus chistes malos. Tú me dices que te acuerdas de mí cuando no estoy y yo que te echo de menos a todas horas. Tú contestas “Preciosa” cuando te pregunto que tal estoy y yo me siento a tu lado a hacerte reír. Tú me das un beso bajo la lluvia y yo me enamoro de ti. Tú me quieres. Yo te quiero. Pero los dos a la vez.




   

viernes, 18 de mayo de 2012

to my fairytale prince


 Quiero tener el pelo muy largo; tanto que pueda sacarlo por la ventana, para que subas a verme de vez en cuando. Podríamos ir de aventuras tú y yo, luchar y ganar con la ayuda en una sartén. Quiero que vengas a buscarme a mi habitación para volar un rato hasta la segunda estrella a la derecha y cuando lleguemos, pasar unos días entre niños, sirenas e indios. Puede que tenga que enseñarte lo que significan la tierra y el cielo mientras corremos por el bosque. Sigo queriendo que mis muebles hablen, aunque no creo que a estas alturas quieras mudarte a mi cuarto piso desencantado. Quiero irme a la selva un verano; me rescatas de entre los monos y nos construimos una casa al lado de la playa. Estoy negociando una manzana envenenada para que estés a mi lado un rato, porque los enanos ya pasan de mí. Me quiero mudar a Halloween contigo disfrazada de muñeca de trapo. Voy a alquilar un hada madrina; no me importa tener que estar a las 12 en casa ni fregar de vez en cuando, porque daría lo que fuera por ir decente al baile si sé que estarás tú. Necesito una cola de sirena, porque quiero rescatarte si te caes al agua y de paso te canto un poco al oído; así, cuando despiertes pensarás en mi durante un rato. Quiero que vengas a conquistarme en tu alfombra mágica, y que subas a por mí, aunque sepas que no vas a quedarte a dormir. Voy a pincharme con el huso de una rueca y hacerme la dormida para siempre; a lo mejor consigo que vengas a verme con un beso preparado. Quizá cuando abra los ojos te des cuenta de que aún sigo soñando, pero contigo.








sábado, 12 de mayo de 2012

shinny gift


No te puedo regalar gran cosa. En tal caso te robo un beso. Te robo las ganas de quedarte en casa cuando llueve para bailar conmigo bajo la lluvia. Te corto las alitas para que solo puedas volar de mi mano. Te puedo regalar una caricia, o dos si son pequeñas. Noches de pelis y palomitas. Te puedo regalar, si me esfuerzo, un susurro al oído. Infinitas cenas que se alargan, tardes de cine, paseos por calles estrechas, el olor de mi pelo. Puedo regalarte segundos, minutos, horas, días, meses. Pero cuando intento regalarte algo, me atraganto con sentimientos demasiado simples para traducir en un te quiero. Puedo regalarte una mirada sabor a menta, con un par de ojitos rojos incluidos. Eso si, me dejas embotellar tu olor y tu mirada. Creo que puedo darte una risa distinta cada día, y pinceladas del mundo en fascículos coleccionables. Si quieres, te doy a mano por la calle, pero no te la regalo. Si me lo pides, te regalo las primeras luces del día o las últimas estrellas, tú elijes. No te puedo regalar un para siempre, por que sé que se acaba, ni una promesa, porque es frágil y se rompe; solo espero columpiarme, y con carita de pena, volver a ti para que tú me empujes. Tampoco me pidas que deje de mirarte esos segundos que parecen siseos mágicos y que terminan con una carcajada y una sonrisa. No te puedo regalar gran cosa. Solo si quieres, te regalo los latidos de  mi corazoncito. Y si no, pues nada.